Por María Alejandra Cuevas, Directora de Transferencia e Innovación, Universidad de O´Higgins.
Los resultados del SIMCE 2024 muestran un panorama mixto para O’Higgins: avances históricos en 4º básico, pero una caída en 6º, especialmente en Matemática. Detrás de esas cifras hay más que conocimiento; también está la confianza de los estudiantes. Cuando crecen convencidos de que “no aprenden”, el problema suele estar en cómo se enseña. Por eso, la educación necesita nuevas didácticas, basadas en evidencia científica, que transformen la forma de aprender.
En la Universidad de O’Higgins avanzamos en esa dirección con dos proyectos del Instituto de Ciencias de la Educación que conectan la investigación con las necesidades del territorio. El primero, liderado por el Dr. Jairo Navarrete, busca fortalecer las habilidades matemáticas de estudiantes de prebásica desde la mirada de aprender jugando. Con financiamiento de ANID, el equipo del Laboratorio de Analogías y Aprendizaje Matemático (LAM) ha desarrollado una metodología basada en juegos, con evaluaciones didácticas y digitales alineadas al currículum nacional, que ya ha beneficiado a más de mil niñas y niños y ha capacitado a más de setenta docentes. Al jugar, los estudiantes se divierten, aprenden a resolver problemas en grupo, se ayudan entre compañeros y refuerzan su autoestima.
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