El próximo jueves 4 de diciembre, en el Ex Congreso Nacional, la Universidad de Chile presentará el documento #PúblicaParaLaRepública, un ejercicio colectivo que se atreve a decir lo que muchos prefieren evitar: que el país vive una crisis de sentido público, y que las instituciones llamadas a sostenerlo están funcionando con inercias del siglo pasado mientras la realidad corre a otra velocidad. En medio de ese desajuste, la universidad pública vuelve a ocupar un espacio republicano para recordar que su misión no es decorar el debate, sino orientarlo.
La pregunta que recorre el documento es tan incómoda como necesaria: ¿Qué significa ser una universidad pública cuando lo público se ha vuelto un territorio erosionado, disputado y -en demasiadas ocasiones- vaciado? La respuesta no cabe en los rituales institucionales ni en las declaraciones bien intencionadas. Implica asumir que el conocimiento aplicado, -y la innovación que se puede desarrollar a partir de él- no implica lanzar soluciones brillantes en un vacío, sino construir capacidades colectivas para enfrentar problemas que ningún actor puede abordar en solitario. Innovar con propósito público es tomar posición: es decidir que la evidencia importa más que la improvisación, que el bien común importa más que la disputa coyuntural y que la colaboración importa más que la competencia tribal.
En ese marco, la presentación del documento no llega sola. Llega acompañada del lanzamiento del Co-Laboratorio de Innovación con Propósito Público, una nueva estructura de interfaz que marca un punto de inflexión: ya no estamos solo diagnosticando las fallas de articulación entre ciencia, Estado y sociedad; estamos construyendo la infraestructura institucional para abordarlas de forma colaborativa junto con representantes de la sociedad civil y del sector privado. Si hasta ahora dependíamos de esfuerzos individuales o redes informales de buena voluntad, el Co-Laboratorio busca institucionalizar lo que Chile lleva años necesitando: un espacio que traduzca lenguajes, conecte tiempos, produzca confianza y permita que el conocimiento circule de manera útil para la toma de decisiones. No es un centro más: es una apuesta por rediseñar la relación entre la universidad y el país.
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