Por Anahí Urquiza, Directora de Innovación de la Universidad de Chile
La irrupción de la inteligencia artificial en la educación superior no es un fenómeno del futuro, es un presente que avanza rápidamente e interpela con fuerza a las universidades públicas de América Latina. Mientras el mundo académico explora el potencial de estas tecnologías -personalización del aprendizaje, predicción de trayectorias estudiantiles, automatización de evaluaciones o gestión institucional basada en datos-, nuestras realidades estructurales obligan a una pregunta incómoda pero urgente: ¿estamos preparados para integrar esta transformación sin profundizar las desigualdades ya existentes?
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