El taller fue una instancia para que el equipo de la Dirección de Innovación, Desarrollo y Transferencia pudiese reflexionar en torno a los componentes necesarios para fortalecer la innovación dentro de su institución educativa
Promoviendo un espacio para evaluar y reflexionar sobre el estado implementación de la innovación dentro de las universidades estatales, es que la Red de Innovación CUECH realizó el taller de pilotaje del Modelo de Gestión de la Innovación (MGI) en la Universidad de Atacama (UDA).
En esta ocasión, se realizó una jornada de trabajo participativo con el equipo de la Dirección de Innovación, Desarrollo y Transferencia, liderada por Carolina Blanco, incluyendo también a la unidad de las profesionales a cargo de comunicaciones y gestión tecnológica. En particular, se centró la reflexión en los componentes del MGI de Bases Estratégicas para la Innovación y Comunicaciones y Vinculación.
Quienes lideraron la implementación del taller fueron Matías Fleischmann, analista de la Red de Innovación CUECH, y Antonía Prado, integrante del equipo técnico de la Red, junto con el apoyo de Isabel Araos, coordinadora de la Red de Innovación CUECH y RED 23994.
Este pilotaje es parte de las acciones de implementación del proyecto RED 23994, que es resultado de un proceso de revisión de experiencias nacionales e internacionales y que dio paso a la publicación “Innovar en Clave Pública: Principios y Prácticas para la Gestionar la Innovación en las Universidades Estatales”, que entrega un marco de orientaciones para abordar el MGI en esta etapa.

Con respecto a los elementos que confluyen en la implementación del MGI, Matías Fleischmann explicó que “uno de los desafíos que tiene el modelo es que funcione en red, que dialogue con un lenguaje común para 18 universidades, pero que a su vez funcione con pertinencia en cada una de las realidades que las universidades tienen. Por lo mismo, debe ser replicable y pertinente al mismo tiempo, y eso produce que con cada universidad encontremos cosas nuevas y nuevos espacios para mejorar el modelo y también otras posibilidades para que las universidades puedan compartir sus aprendizajes”.
Por su parte, Carolina Blanco valoró positivamente este primer taller, destacándolo como una experiencia enriquecedora. “Contar con el acompañamiento presencial de expertos en la materia nos entregó una mirada externa de alto valor sobre cómo abordar y gestionar la innovación en nuestra institución. Sobre todo, nos ayudó a comprender con mayor claridad nuestro rol clave como facilitadores dentro del ecosistema universitario, generando un espacio de diálogo técnico muy constructivo y formativo”, enfatizó.
Implementando el MGI en la Universidad de Atacama
Sobre los temas trabajados en el taller, Matías Fleischmann explicó que la Universidad de Atacama se encuentra muy bien evaluada tanto en el componente de Bases Estratégicas para la Innovación como en el de Comunicaciones y Vinculación, haciendo la salvedad de que “todavía hay desafíos, entonces el espacio sirvió mucho para mejorar el instrumento de evaluación que proponemos desde la Red y mejorar el Modelo de Gestión de Innovación, que es justamente uno de los objetivos de estos talleres. Entonces, el input de las personas que participaron, sus observaciones, resultó muy crucial para ajustar lenguajes, ajustar el criterio de expectativas, la ambición del modelo y avanzar hacia un modelo que reconozca la pertinencia, es decir, que reconozca las especificidades de cada universidad”.
Por otro lado, Carolina Blanco destacó la importancia de que el taller de pilotaje obligue a hacer una pausa de la dinámica diaria en las direcciones de innovación, permitiendo mirar el quehacer con perspectiva. “Nos dimos cuenta de que, si bien desplegamos un gran volumen de iniciativas y acciones, el desafío principal radica en la sistematización de esos procesos. Revisar los componentes del modelo nos permitió identificar brechas concretas y entender que requerimos ordenar, estructurar y articular mejor nuestras prácticas para que el impacto sea sostenible y medible”.

Desafíos a partir del Modelo de Gestión
Otro punto importante del taller fueron las reflexiones finales que esta instancia participativa pudo generar. En este sentido, Carolina Blancó afirmó que “nos quedamos con reflexiones muy profundas y el compromiso inmediato de cerrar el año planificando nuestras operaciones de forma más robusta. Un desafío clave que emergió es la necesidad de ampliar nuestra mirada métrica: no podemos limitarnos únicamente a indicadores tradicionales de productividad, sino que debemos incorporar dimensiones estratégicas como planes de marketing y posicionamiento, elementos esenciales para acelerar y concretar los desafíos de transferencia tecnológica hacia el entorno”.
Por otra parte, en relación con el desarrollo del pilotaje, uno de los retos relevantes para la evolución de los talleres es la importancia de responder a las distintas experiencias que reúnen cada una de las universidades que están participando de esta instancia, enmarcándolo en un lenguaje común que permita dialogar a los diferentes niveles de implementación de la innovación que cuenta cada una de las universidades estatales.
“En términos de los nuevos desafíos, nos llevamos mucho aprendizaje como equipo técnico sobre cómo el modelo puede ser más claro y también como universidades que tienen distintos grados de institucionalización y distintos años de experiencia en materia de gestión de innovación, pueden compartir aprendizajes. En ese sentido, algo que queda por seguir trabajando es fortalecer la capacidad de las universidades más antiguas de aprender de las universidades con direcciones de innovación más nuevas, porque son más ágiles, tienen inquietudes que son distintas a las universidades más antiguas y, a su vez, que universidades que llevan más años con unidades de innovación y que llevan procesos de institucionalización más robusta puedan traspasar ese conocimiento. Reconocer esa diversidad es también una de las fortalezas del proceso” concluyó Matías Fleischmann.
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